lunes, 30 de enero de 2012

Dentro del Palacio del Rompecabezas Ponzi de Stanford

STEVE MCVICKER, Enero 30, 2012.

Después de una semana de apertura con testimonios marcados para hablar de emparedados de mantequilla de maní y macarrones con queso, el juicio del esquema Ponzi del desgraciado financista R. Allen Stanford se desplaza esta semana a alta velocidad.

El testigo clave del tío Sam, James Davis, ex director jefe financiero de la empresa de Stanford y ex compañero de cuarto en la universidad del presunto estafador — tiene previsto subir al podio para contarle a los miembros del jurado cómo se llevó a cabo el masivo fraude.

El alegado esquema Ponzi de Stanford por 7 billones de dólares es la más grande estafa tras el otro fraude de 65 billones de dólares de Bernie Madoff, robó a más de 30.000 personas de 113 países, de acuerdo a los fiscales.

Las 14 acusaciones que lo llevarían a una pena en prisión de hasta 20 años, afirman que el financiero, a través de su Stanford International Bank en Antigua, atrajo a los inversores con altas tasas de interés en CDs.

Los fiscales afirman que Stanford no compró los CDs, y en su defecto utilizaba el dinero de los inversores para alimentar un lujoso estilo de vida. Stanford ha negado los cargos.

La semana pasada, los miembros del jurado escucharon el testimonio un inversor jubilado de 69 años, Joseph Flynn, contando que perdió los ahorros de toda su vida, unos 1,6 millones de dólares, que él había invertido en CDs del banco Stanford.

Flynn también le dijo al jurado que obtiene dinero en estos días por la venta de sus posesiones en eBay y por comer muchos macarrones con queso.

Flynn no era la única persona en la sala de audiencias que se quejaba del menú en tiempos difíciles. El equipo jurídico de Stanford también se quejó ante el juez David Hittner sobre los bocadillos de mantequilla de maní servidos por la cocina del Palacio de Federal de Justicia.

Los almuerzos no le proporcionaban a Stanford una energía suficiente como para permitirle participar en su defensa, afirmaron. Después que se planteó la cuestión por un par de veces, eliminaron el menú en el juzgado y ahora aparentemente está más a gusto de Stanford.

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