lunes, 30 de enero de 2012

Stanford Denigró la Avaricia de Wall Street en Discurso en el Juicio.

Laurel Brubaker Calkins y Andrew Harris. (Bloomberg News).
Enero 26, 2012


(Bloomberg) -- R. Allen Stanford, esperando juicio sobre alegatos de que dirigió un fraude de inversión por 7 billones de dólares, apareció en un video de octubre de 2008 mostrando a su jurado y denunciando "la maldita codicia" de Wall Street, cuando la crisis financiera se profundizó. "Las personas son estúpidas, codiciosas, son vagas, no se apegan a sus valores fundamentales," dijo en una reunión a los ejecutivos del Stanford Financial Group Co., en Miami. "Nosotros somos diferentes".

En el vídeo enseñado hoy en la corte federal de Houston, el financista le dijo a su audiencia que la compañía era "5.500 millones de dólares más líquida de lo que debería haber sido." Cuatro meses más tarde, los reguladores demandaron a Stanford reclamando que en sus negocios faltaban miles de millones de dólares en dinero de los inversores. Fue acusado en junio de 2009.

Acusado de fraude postal, fraude por cable y obstruir una investigación de la SEC, Stanford, 61, le dijo al jurado a principios de esta semana que él no es culpable. Enfrenta hasta 20 años en prisión si es declarado culpable de los cargos más graves. El Juez de Distrito David Hittner, quien está supervisando el caso de Stanford, dijo que el juicio, que comenzó el 23 de enero, podría durar unas seis semanas.

Hoy, el ex presidente del grupo de clientes privados del Stanford Group Co. testificó acerca de un boletín mensual elaborado por Stanford para sus inversionistas que le envió a él para su conocimiento en diciembre de 2008, el mismo mes que el administrador de fondos neoyorquino Bernard Madoff confesó el esquema Ponzi más grande en la historia de Estados Unidos.

‘Relación con Madoff’
"Queremos que nuestros depositantes sepan que el SIBL no tuvo una relación directa o indirecta a cualquiera de las inversiones de Madoff" o a la deuda hipotecaria,'' dijo Jason Green, al leer el boletín.


Green también leyó al jurado el texto de un mensaje de correo electrónico que le envió a Stanford y al Jefe Oficial Financiero de Stanford, Jim Davis, menos de una semana antes de la demanda de la SEC que lo puso fuera del negocio. Davis se ha declarado culpable y se espera que testifique contra Stanford.

En el correo electrónico, Green instó a los hombres para contratar una firma de contabilidad más importante que la del auditor de negocios de Stanford, reemplazando al único profesional en Antigua, para publicar una validación de sus valores de activos por sus custodios y realizar una llamada de Conferencia o reunión con inversionistas de Stanford para proporcionar transparencia "confianza-pero-verificar" en la era post Madoff.

‘El Madoff de Antigua’
Green en ese correo electrónico sobre artículos de noticias acusando a "Sir Allen de ser el Madoff de Antigua," añadiendo que él y otros jefes creyeron que ausentes de los pasos que se habían esbozado, "no tendríamos un negocio que defender."

Preguntado por el fiscal William Stellmach si Stanford respondió, "el silencio es ensordecedor. No, dijo Green".

Hoy temprano, Green testificó que Stanford estructuró comisiones en su intermediación de valores como recompensa a la mayoría de los miembros que vendieron por su fuerza de ventas los certificados de depósito emitidos por su banco de Antigua.

Los CDs son el corazón del Gobierno de EEUU que imputa a Stanford de orquestar un esquema de fraude de inversiones.

Los corredores que habían vendido trimestralmente al menos 1 millón de dólares en CDs en exceso de los fondos de los clientes se retiraron durante el período ganando bonos y comisiones dos veces más que los empleados que no lo hicieron, dijo Green. Quienes cayeron por debajo de ese objetivo se retiraron con la menor tasa de compensación.

‘Recompensa de Crecimiento’
"Usted sólo obtendría el 50% de lo que hizo," testificó Green. Él entiende que Stanford diseñó el sistema de compensación "como recompensa de crecimiento" en las ventas de CDs, un objetivo financiero que a menudo puso de relieve con letras mayúsculas en los memos de la empresa.

Green dijo a los jurados que, aunque él no ha sido acusado penalmente por su papel en el presunto esquema, él ha sido demandado por ex clientes de corretaje sobre reclamaciones por negligencia por recomendar los CDs.

Green dijo que el receptor designado, en una demanda presentada contra Stanford por la SEC también lo demandó, tratando de recuperar esos bonos y comisiones que ganó vendiendo los CDs.

‘Tomando algún Riesgo’
"Estoy tomando algunos riesgos en testificar, pero creo que es lo correcto de hacer," dijo Green bajo el interrogatorio de Stellmach. "Por eso estoy aquí."

Stanford comenzó vendiendo los CDs de su Banco en el Caribe a los ciudadanos estadounidenses en la época que Green se unió a la compañía en 1996. Previamente, los CDs sólo fueron vendidos a ciudadanos no estadounidenses para limitar la exposición del Banco en cuanto a las normas de supervisión de EEUU, dijo Green.

Los CDs de Stanford pagaban como 4,5% puntos mayores de interés que los CDs emitidos por bancos americanos, dijo Green, según le dijeron los empleados fueron ganancias consistentes de dobles dígitos por la cartera "global diversificada del banco." "El Banco ganaba en promedio un 6% y se extendió cuando le iba pagando a los clientes, por lo que podían permitirse pagarles a los clientes una mayor tasa," declaró el Gerente de la única sucursal.

A los asesores les dijeron que la que cartera del Banco consistía en gran medida de los valores negociables que se podían convertir en efectivo "muy rápidamente; lo que fue uno de los grandes puntos de venta del Banco en términos de riesgo atenuante" para el dinero de los inversores, dijo.

13 Años
Green dijo que durante sus 13 años con la compañía de Stanford, alrededor del 3% de la cartera de inversiones del Banco fue administrado por analistas en la Oficina de Stanford en Memphis, Tennessee, mientras que el resto fue manejado por un equipo de administradores de fondos europeos.

Los fiscales acusan a Stanford de robarse más de 1.000 millones de dólares en depósitos de los inversionistas para financiar su lujoso estilo de vida y apoyar una amplia gama de desarrollos inmobiliarios y empresas relacionadas que van desde aerolíneas regionales hasta periódicos. El financiero también está acusado de engañar a empleados e inversionistas en la medida que dirigió personalmente la cartera de inversiones del Banco.

El Gobierno afirma que Stanford y su Jefe de Finanzas de la empresa manejaron alrededor del 90% de los fondos del Banco, por lo que los fiscales le dijeron a los jurados que Stanford trataba los asuntos "como una alcancía personal."

Green testificó que a él le habría interesado conocer que Laura Pendergest Holt, oficial jefe de inversiones de la empresa, no estaba supervisando los asuntos como se lo habían dicho "Stanford, Davis, o todo el mundo que estaba afiliado con el Banco que estaba en la posición de saber." "Querían saber que alguien estaba manejando a los directores", dijo Green. Pendergest Holt "dos o tres días antes de que el FBI y el receptor los intervinieran" dijo que ella consiguió apenas manajar una fracción de la cartera del Banco.

Equipos Regionales
Stanford organizó a sus corredores en equipos regionales que compitieron para vender más CDs cada trimestre. Los nombres de esos equipos iban desde la Máquina de Dinero de Miami para los productores principales de Stanford en el sur de la Florida, hasta las Águilas Aztecas para sus operaciones mexicanas.

Los fiscales les mostraron a los miembros del jurado un cuadro de puntuaciones que Green dijo que mostraban las ventas de estas "superestrellas", los cuales fueron de 323 millones de dólares en 2006, representando un 110% de su meta.

Green dijo que Stanford claramente corrió la empresa, en su opinión. Recordó una instancia donde Stanford se opuso enérgicamente a una decisión tomada por Davis. “No sé quien se cree Jim Davis que es,” dijo Green que recordaba a Stanford gritando. "Esta es mi empresa." Sé que habló con Davis acerca de eso, y estoy seguro de que él le llenó el oído. El Sr. Davis no fue muy bueno conmigo durante algún tiempo después del incidente.

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