viernes, 9 de marzo de 2012

Stanford debe perder todos los fondos habidos en las cuentas incautadas, decide el jurado en Houston

Andrew Harris y Laurel Brubaker Calkins - Marzo 8, 2012

R. Allen Stanford, quien fue declarado culpable de la ejecución de un fraude de inversión de 7 billones de dólares, debe perder todos los fondos confiscados por el Gobierno de Estados Unidos, dijo un jurado federal hoy en Houston, encontrando que el dinero constituye un producto del esquema.

El jurado de ocho hombres y cuatro mujeres regresó con su veredicto hoy en su segundo día de deliberaciones en el procedimiento de decomiso, que comenzó a menos de tres horas después de que regresaron con la condenatoria el 6 de marzo, en 13 de los 14 cargos penales contra Stanford, 61.

Los fiscales dicen que Stanford estafó a los inversores que compraron certificados de depósito en su banco de Antigua. El jurado concedió el decomiso de un total de 29 cuentas que los fiscales dijeron representan unos 330 millones de dólares.

"No diremos que eso era lo que esperábamos", dijo Ali Fazel, uno de los abogados de Stanford, tras el veredicto de decomiso.

Stanford fue ordenado perder el dinero depositado en las cuentas bancarias de Londres, Zurich, Ginebra y en otros lugares, los fiscales dijeron que fue producto de actividades delictivas.

‘Procedimientos son Procedimientos’
Andrew Warren, un fiscal federal le dijo al jurado en una declaración de clausura "es dinero de los CDs de los depositantes, un dinero que debe ser confiscado".

Stanford fue declarado culpable por mentirles a los inversionistas acerca de la naturaleza y la supervisión de los certificados de depósito emitidos por el Stanford International Bank Ltd. basado en Antigua y vendidos en Estados Unidos por su empresa de valores basada en Houston, el Stanford Group Co.

Después de un juicio de seis semanas, el jurado lo ha condenado por cuatro delitos de fraude por cable y cinco delitos de fraude postal, cada uno de los cuales conlleva a una pena máxima de 20 años en prisión. También fue declarado culpable de conspiración y obstrucción de una investigación de la SEC. Fue declarado no culpable por un cargo de delito de fraude por cable. El Juez David Hittner fijó el 14 de junio para la sentencia final.

Cajas de Evidencias
El jurado examinó 10 a 12 cajas de evidencias, dijo Wojciak, un ingeniero ambiental. Se negó a responder las preguntas de los reporteros.

Billie Wade, 69, una ex peluquera que se describe a sí misma durante la selección del jurado como "la persona más tonta en esta sala," dijo que la arrogancia de Stanford le causó una impresión mayor que cualquier evidencia o testimonio. “Su arrogancia diaria,” dijo ella.

Bruce Forrest, un jurado suplente de 47 años de edad, fue despedido antes de que las deliberaciones comenzaran y regresó hoy al tribunal. Dijo que los fiscales presentaron "evidencias abrumadoras" de la culpabilidad de Stanford.

Forrest dijo que James Davis, ex jefe financiero de Stanford fue el testigo más atractivo. Davis, quien llegó a un acuerdo de admisión de culpabilidad con los Estados Unidos en 2009, testificó durante cinco días contra Stanford.

Forrest dijo que le creía a Davis "aunque" hiciera ese trato con el Gobierno.

Stanford, quien no quiso testificar, mantiene su inocencia. Sus abogados defensores sostuvieron que la organización Stanford tenía suficientes activos para honrar sus compromisos hasta que la SEC lo demandó en febrero de 2009 y obtuvo una orden judicial de congelación de sus posesiones y nombrar a un receptor para liquidarlos.

‘Algunos asuntos perdidos’
Robert Scardino, otro abogado de Stanford, dijo que él y Fazel le pedirán al Tribunal que otros abogados revisen su trabajo para ver si cometió errores o "perdió cualquier asunto".

Fazel dijo que hay muchos motivos de apelación.

Stanford, quien sufrió heridas en la cabeza en un asalto en 2009 estando preso en una cárcel en Houston, desarrolló una adicción a medicamentos anti-ansiedad y pasó casi nueve meses en un hospital de la prisión federal. Sus abogados intentaron retrasar el juicio, argumentando que su cliente era suicida y nunca podría recuperarse suficientemente de la paliza para hacerle frente a un jurado.

Hittner declaró a Stanford legalmente competente y ordenó que el juicio siguiera adelante.

"Ese será un buen motivo", dijo Fazel. "Será un recurso largo de apelación".

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